Musicoterapia,
depresión y estrés
El conocido neurólogo Oliver
Sacks, nos dice acerca del poder de la música que: “somos
tranquilizados por ella, también somos excitados, confortados,
ensimismados y muchas veces embrujados por ella. Puede sacarnos
de la depresión o puede hacernos llorar...”
La música tiene unos efectos
que van más mucho más allá del mero placer estético. Se ha
demostrado que la música puede ser de ayuda para concentrarnos
mejor y aprender más efectivamente. También posee efectos
terapéuticos siendo empleada entre otras cosas para combatir el
dolor y mejorar los estados de ánimo.
Terapia musical y depresión
En un estudió que demostró la
capacidad de la música como agente antidepresivo se dividió un
grupo de personas seriamente deprimidas en tres grupos más
pequeños. El primero recibió visitas semanales de un terapista
musical que les tocaba música y les enseñaba técnicas de manejo
de estrés. Al segundo grupo se le proporcionó música grabada
para que la escucharan por su propia cuenta. Finalmente, al
tercer grupo no se le suministró música. Se encontró que las
personas en los primeros dos grupos (es decir los que
escucharon música) mejoraron significativamente su estado de
ánimo, lo que no ocurrió con el grupo que no estuvo expuesto a
la música.
En enero de 2008, en el
Cochrane Database of Systematic Reviews, se publicó un análisis
de cinco estudios acerca del uso de la musicoterapia con
pacientes de depresión. Éste fue llevado a cabo por un grupo de
investigadores dirigidos por la terapista musical Británica
Anna Maratos. En cuatro de estos estudios se encontró una
reducción en los síntomas de depresión entre los pacientes
sometidos a musicoterapia. En el quinto no se encontró ningúna
diferencia entre los que recibieron tratamiento de
musicoterapia y los que no los recibieron. Un dato importante
es que en los cuatro estudios que arrojaron resultados
favorables las intervenciones de musicoterapia se llevaron a
cabo siguiendo unos planteamientos teóricos claros mientras que
en el otro estudio no parecía haber un planteamiento claro de
la razón por la cual los terapistas estaban llevando a cabo el
tratamiento ni de la teoría detrás del mismo.
En otro análisis publicado en
abril de 2009 se estudiaron los hallazgos de 23 estudios y se
encontró que la evidencia señala que la musicoterapia puede
ayudar a reducir la presión sanguínea, el ritmo cardiaco y los
niveles de ansiedad de pacientes cardiacos. También se encontró
cierta mejora en el estado anímico estos pacientes aunque no se
encontró una mejoría en los pacientes cardiacos que padecián de
depresión causada por su condición cardiaca. Un dato que puede
ser importante es que en la gran mayoría de estos estudios se
utilizó música pregrabada. Sin embargo, muchos investigadores
piensan que la música ofrecida por un terapista musical
entrenado puede ofrecer beneficios superiores. En el caso de
los pacientes cardiacos se piensa que los resultados benéficos
de la música son resultados de su capacidad para reducir el
estrés. Puesto que existe una estrecha relación entre estrés y
depresión es razonable pensar que la musicoterapia pude ser de
ayuda en la prevención y el tratamiento de la
depresión.
Parece normal pensar que para
combatir los estados depresivos conviene escuchar música alegre
y animada. Sin embargo, aunque parezca raro esto no es cierto.
La música más efectiva es por lo general aquella que refleja
nuestro propio estado de ánimo. Cuando una pieza musical
refleja un estado de ánimo contrario al nuestro no nos podremos
identificar con ésta y no surtirá efecto. Por el contrario, la
música triste y melancólica logrará más fácilmente establecer
contacto con nosotros y extrañamente comenzará a surtir efectos
terapéuticos. A medida que vaya mejorando nuestro estado
anímico querremos y podremos escuchar música más alegre y
estimulante.
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