Riesgos de los
antidepresivos
Los efectos adversos o
secundarios así como la toxicidad de los medicamentos
antidepresivos son problemas serios que deben tomarse en cuenta
a la hora de elegir un método de tratamiento. Uno de los que ha
advertido en cuanto al peligro de los medicamentos
antidepresivos es Peter Breggin, psiquiatra graduado de la
Universidad de Harvard. Dice Breggin que los medicamentos
suprimen los síntomas de la depresión y otros desórdenes
mentales, pero a la misma vez intoxican químicamente a los
pacientes, lo que puede resultar en un agravamiento del
problema. En un estudio reciente llevado a cabo con ratas se
encontró que dosis elevadas de medicamentos como Prozac y
Zoloft pueden causar alteraciones en las células del cerebro.
Aunque no se han llevado a cabo estudios similares en humanos,
estos hallazgos alertan a la posibilidad de que el uso
prolongado o en dosis altas de estos medicamentos pueda causar
daños cerebrales. Esto es especialmente preocupante cuando se
tiene en cuenta que la Asociación Psiquiátrica Americana
recomienda un mínimo de nueve meses de terapia antidepresiva en
caso de un primer episodio de depresión, entre dieciocho meses
y dos años en caso de un segundo episodio y de tres a cinco
años en caso de un tercero.
Los antidepresivos y
la salud oral
En un informe
publicado en la revista profesional General
Dentistry se señala que varios antidepresivos
pueden causar problemas tales como: boca reseca
por disminución de la producción de saliva, un
aumento en la cantidad de caries dentales y
enfermedad periodontal. Por esta razón es
importante que las personas que utilizan estos
medicamentos mantengan un nivel de higiene oral
sumamente estricto y visiten a su
dentista.
Para combatir
el problema de la boca reseca se recomienda
tomar pequeños sorbos de agua a través del día
o utilizar goma de mascar sin
azúcar.
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Los antidepresivos y el
suicidio
En 2003 comenzaron a surgir
indicios preocupantes acerca de la seguridad de los ya
mencionados inhibidores de la recaptación de serotonina. En
particular varios estudios llevados a cabo con paroxetina
(Paxil) parecían indicar un aumento en la tasa de suicido en
niños y adolescentes que usaban este medicamento como
tratamiento para la depresión. En los Estados Unidos la
Administración de Drogas y Alimentos ha emitido una advertencia
en el sentido de que no se utilice el Paxil en adolescentes
deprimidos y que se vigile muy de cerca a los adolescentes que
utilizan otros antidepresivos de la misma
clase.
Otros problemas
En un estudio dado a la
publicidad en febrero de 2006 se encontró que los inhibidores
de la recaptación de serotonina como Prozac, Zoloft, Paxil y
Celexa, cuando son utilizados por mujeres en el periodo final
del embarazo, aumentan el riesgo de que el bebé padezca de una
rara pero peligrosa enfermedad conocida como hipertensión
pulmonar. Ya anteriormente se había advertido que el Paxil
puede aumentar el riesgo de que un recién nacido padezca de
ciertos problemas cardiacos cuando se utiliza temprano en el
embarazo.
En un estudio publicado en el
número correspondiente a enero 22 de 2007 de la revista
Archives of Internal Medicine se encontró que el uso prolongado
de antidepresivos del tipo SSRI provoca una pérdida de densidad
ósea y aumenta el riesgo de fracturas en personas de 50 años o
más. Sin embargo,
algunos investigadores alegan que estos hallazgos no
necesariamente significan que los medicamentos son los
culpables ya que desde hace años se sabe que la depresión está
asociada a un mayor riesgo de fracturas. Se necesitarían otros
estudios para determinar si la causa del aumento en el riesgo
de fractura y pérdida de masa ósea son los medicamentos o es la
depresión.
Un grupo de investigadores
dirigidos por Lauren Brown, investigadora de la Escuela de
Salud Pública de la Universidad de Alberta en Canadá encontró
un aumento considerable en el riesgo de diabetes en pacientes
que utilizaban a la vez un antidepresivo tricíclico y un
inhibidor de la recaptación de serotonina. Estos hallazgos
fueron publicados en enero de 2008 en la revista Diabetes
Research and Clinical Practice.
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