Psicología y
depresión: combatiendo los pensamientos
negativos
Aunque el mundo
está lleno de sufrimiento, también está lleno de la superación
del sufrimiento - Hellen Keller
Una de las principales
características de la depresión son los pensamientos negativos
o incluso catastróficos. La persona deprimida piensa
continuamente que no hay esperanza, que no sirve para nada o
que sus problemas no tienen solución.
La depresión ha sido tratada de
diversos modos por psicólogos de distintas orientaciones. A
pesar de esta falta de uniformidad podemos decir que en
términos generales, la psicoterapia busca resolver los
conflictos subyacentes que pueden ser causantes de la
depresión. Al mismo tiempo se intenta proveerle apoyo emocional
al paciente.
En muchas ocasiones se emplea
la psicoterapia conjuntamente con el tratamiento a base de
antidepresivos. Numerosos estudios indican que ésta es una
mejor estrategia que depender exclusivamente de medicamentos
antidepresivos. Los medicamentos alivian los síntomas
rápidamente mientras que la psicoterapia enseña al o la
paciente a manejar sus estados emocionales y controlar algunas
de las situaciones causantes de estrés, que pueden servir de
gatillo para disparar la depresión.
Ya hemos visto que hay ciertos
estilos de pensamiento que parecen predisponer a las personas a
la depresión. Siendo esto así, una forma efectiva de prevenir
la depresión habrá de ser el cambiar nuestros estilos de
pensamiento. Se trata, en efecto de reentrenar nuestra mente
cambiando los estilos de pensamientos pesimistas y
catastróficos por otros más positivos. Algunas de las cosas que
podemos hacer por nuestra propia cuenta para lograr esto
son:
☞ Esté Alerta Contra los
Pensamientos Negativos - Si obtuvimos una mala nota en un
examen o si el jefe nos llamó la atención, pasa por nuestra
mente automáticamente, sin que apenas nos demos cuenta; que no
servimos para nada o que nuestro futuro habrá de ser
irremediablemente sombrío. Si no retamos estos pensamientos y
los sustituimos por otros, se convierten en un hábito,
influyendo sobre nuestro estado de ánimo y nuestra
conducta.
☞ Rete Esos Pensamientos
Negativos - Es interesante observar cómo muchas personas
piensan sobre si mismas. Se dicen cosas contra las cuales
protestarían y por las cuales se sentirían ofendidas si se las
dijera otra persona. Cuando vengan a su mente pensamientos
pesimistas y negativos, no les permita anidar en su mente sin
cuestionarlos. Casi todas las cosas que nos suceden pueden ser
interpretadas de diversas maneras. El pesimista tiende a
escoger la interpretación más dañina para sí mismo(a), la que
le dice que todo es por su culpa y que no puede hacer nada para
remediarlo. ¿Por qué habría de hacer usted lo mismo? Piense en
cuál es la evidencia para pensar así y cual es la evidencia
contraria. Seguramente encontrará en su vida numerosas
situaciones en las que ha actuado de forma inteligente,
competente y certera. Haga de éstas el centro de su atención y
piense que si lo hizo bien en esas ocasiones, puede volver a
hacerlo. No haga de sus pequeños errores y dificultades una
tragedia.
☞ Trate de Eliminar lo Negativo -
Si usted se siente deprimido(a) y se dedica a leer en los
periódicos sobre el más reciente crimen o catástrofe
seguramente se deprimirá más.
Desafortunadamente los
noticieros de radio y televisión, al igual que los periódicos,
dan una mayor atención a los sucesos sangrientos o a las pugnas
de tipo político, que a las noticias que presentan logros
positivos. Todos sabemos que suceden cosas horribles y los
medios de comunicación social tienen el deber de informarnos
sobre las mismas. Ahora bien, también en este mundo suceden
cosas buenas y el deber de informarnos sobre las mismas no
debiera ser menor.
☞ Desarrolle Pensamientos
Positivos - No basta con retar y eliminar los pensamientos
negativos. Hay que sustituirlos por pensamientos positivos. Tal
vez se ha estado diciendo a sí mismo(a): “si no hago este
trabajo perfectamente soy un fracaso” o “si no apruebo esta
clase con la mejor nota no sirvo para nada”. Es preferible
definir el éxito como “hacer lo mejor que yo pueda” en
cualquier situación y no en términos de una meta extremadamente
difícil o imposible de alcanzar.
☞ Recuerde Cosas Buenas - Si
juzgamos por lo que dicen algunas personas pensaríamos que en
sus vidas nunca les suceden cosas buenas. La existencia de
estas personas es un constante lamento y una continua
remembranza de eventos desagradables y catastróficos. Ahora
bien, es fácil ver que a otras personas le suceden cosas
similares o incluso peores. Sin embargo, esas otras personas
lejos de lamentarse continuamente, hablan de las cosas
agradables que les suceden o hasta del provecho o enseñanza que
obtuvieron de los sucesos desagradables.
Cuando nos dedicamos a recordar
de forma preferente lo desagradable y a olvidar las cosas
buenas, estamos echándole leña al fuego de la depresión. Así
que cuando recuerde lo que le sucedió durante el fin de semana,
en el trabajo, o durante el año anterior, haga un ejercicio.
Trate de recordar lo positivo. En el proceso muchas veces
descubrimos que aun las cosas negativas que nos sucedieron
tienen su lado bueno.
☞ Haga Algo por los Demás - Cuan
difícil se hace en nuestra moderna sociedad pensar en los
demás. ¿Cómo pensar en otras personas cuando apenas tenemos
tiempo para pensar en nosotros(as)? Sin embargo una de las
mejores formas de sentirnos bien es ayudando a otras personas.
Ayudar a otras personas nos permite darnos cuenta de nuestros
talentos y capacidades. También nos ayuda a comprender que
otras personas tienen problemas y dificultades que muchas veces
hacen palidecer los nuestros. Por otra parte, al ayudar nos
sentimos útiles, lo cual es una de las mejores formas de
aumentar nuestra autoestima y de sentirnos mejor con
nosotros(as) mismos(as). Así que, ayude a su pariente o
vecino(a) enfermo(a), trabaje de voluntario(a) en una
organización de ayuda, done sangre, etc. Pronto descubrirá que
ayudar a los demás es una de las mejores formas de ayudarse a
usted mismo(a).
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