Plantas medicinales y
depresión
Al hablar del uso de plantas
medicinales nos referimos a la corteza, las raíces, las hojas,
el polen, los pétalos, y los tallos, las semillas y los frutos
de árboles, arbustos, algas, hongos, hierbas y otros tipos de
integrantes del reino vegetal, así como a diversos productos
derivados de dichas plantas.
Las plantas han sido desde
tiempos remotos parte importantísima de los métodos curativos
empleados por la humanidad. En épocas recientes, el énfasis de
la medicina convencional en fármacos de todo tipo producidos
por grandes compañías farmacéuticas, logró llevar a un segundo
plano el empleo de plantas medicinales. Esto a pesar de que
existen numerosos medicamentos convencionales que tienen su
origen en plantas. En años recientes ha resurgido el interés
por las plantas y su uso se ha incrementado de forma
espectacular . Existen estudios científicos que avalan el uso
de plantas para diversos problemas de salud. En muchos casos se
ha encontrado que una planta es tan o más efectiva que un
fármaco recetado; con la ventaja de que contrario a lo que
sucede con este último, los efectos secundarios de dicha planta
son mínimos o inexistentes. Sin embargo, el uso efectivo de las
plantas medicinales requiere, entre otras cosas, de
conocimientos acerca de las propiedades de la planta o plantas
a utilizarse, la mejor forma de utilizarla, las dosis más
efectivas y la condición particular que se intenta tratar o
remediar. Debemos recordar que el hecho de que un remedio se
clasifique como natural no necesariamente quiere decir que está
exento de riesgos.
El estudio de las plantas
medicinales es un campo de gran interés y utilidad. Sin
embargo, existen diversos escollos para el mismo. Las pruebas
científicas a las cuales se someten los medicamentos son
sumamente costosas y por lo general son llevadas a cabo por
compañías que interesan patentizar un nuevo medicamento, lo
cual les proporcionará cierto número de años de exclusividad en
su fabricación y mercadeo. En otras palabras, la investigación
es más bien una forma de inversión que posteriormente se espera
convertir en ganancias monetarias. Sin embargo, las plantas
medicinales, como tal, no son patentizables y no representan
buenas ganancias para estas compañías por lo que no es usual
que inviertan en el estudio científico de las propiedades
curativas de las mismas. Aún así se llevan a cabo estudios
auspiciados por entidades gubernamentales y universidades que
nos ayudan a entender la utilidad de diversas plantas y la
mejor forma de emplearlas.
En el caso de la depresión
existen varias plantas que han sido estudiadas y cuya
efectividad ha sido comprobada. Entre ellas está la Hierba de
San Juan (St. John’s Wort, en inglés), el Ginkgo Biloba, el
Panax ginseng, la Kava y la Ashwagandha. Veamos algunos de los
hallazgos y usos de las mismas en la prevención y tratamiento
de la depresión.
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