Otras terapias
antidepresivas
Terapia electroconvulsiva
En casos
que no responden a los antidepresivos o a la psicoterapia o
cuando hay un riesgo inminente de suicidio se puede emplear la
terapia electroconvulsiva. Ésta consiste en la aplicación de
una corriente eléctrica de unos 80 voltios al cerebro. Esto se
hace mediante electrodos colocados en el cuero cabelludo. En la
actualidad esto se hace con el paciente anestesiado y la
terapia se repite varias veces a lo largo de una o más semanas.
No se sabe a ciencia cierta cómo esto trabaja pero sí se sabe
que logra resultados rápidos. Esta terapia puede tener varios
efectos no deseados entre ellos pérdida de memoria de corto
plazo y dolores de cabeza.
Estimulación magnética
transcraneana
En octubre de 2008 la
Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos
aprobó un nuevo tratamiento para la depresión llamado
Estimulación magnética transcraneana. Esta terapia tuvo su
origen en investigaciones llevadas a cabo por el Dr. Mark S.
George, profesor de psiquiatría en la Universidad Médica de
Carolina del Sur. En esta técnica se utiliza un fuerte campo
magnético que se aplica a la corteza prefrontal izquierda del
cerebro. Ésta es un área cuya actividad se altera en las
personas deprimidas. Por medio de estos campos magnéticos se
logran cambios neuronales limitados a dicha área del cerebro.
Los estudios parecen demostrar que esta terapia posee una
eficacia similar a la terapia electroconvulsiva, aunque con
menores efectos secundarios y con la ventaja de que no necesita
producir una convulsión para lograr su efecto. Durante la
asamblea annual de la Asociación Psiquiátrica Americana,
celebrada en mayo de 2009, se presentaron los resultados de un
estudio en el que se encontró que la Estimulación magnética
transcraneana produjo una mejoría en varios aspectos de la
memoria en un grupo de pacientes de depresión mayor que habían
sido previamente tratados con medicamentos antidepresivos y no
habían respondido. Al parecer el único efecto adverso conocido
es un leve dolor de cabeza en algunas personas. Sin embargo, el
desarrollo de efectos adversos podría depender del área exacta
en la cual se aplique el estímulo magnético. Al presente esta
técnica se utiliza solamente con pacientes que no hayan
respondido a otros tipos de tratamiento. Se estudia además su
posible aplicación a pacientes de otras condiciones, entre
ellas la esquizofrenia.
Estimulación del nervio
vago
A mediados de 2005 la
Administración Federal de Fármacos y Alimentos de los Estados
Unidos (FDA por sus siglas en inglés) aprobó un tratamiento
conocido como estimulación del nervio vago para el tratamiento
de los casos de depresión resistentes a otro tipo de
tratamiento. Este tratamiento ya había sido utilizado
anteriormente en casos de epilepsia resistentes al tratamiento
con medicamentos y en Canadá y Europa había sido aprobado para
el tratamiento de la depresión desde 2001. El nervio vago es
uno de los llamados nervios craneanos, éstos son nervios que se
originan en el cerebro. El nervio vago afecta funciones tales
como: la constricción de los vasos sanguíneos, el ritmo del
corazón, y la contracción de la musculatura lisa en las paredes
de la tráquea, el estómago y los intestinos. En la terapia de
estimulación del nervio vago se implanta quirúrgicamente en el
lado izquierdo del pecho un pequeño equipo que contiene un
generador de pulsos eléctricos parecido al empleado en los
marcapasos. Del equipo sale un cable que se conecta al nervio
vago en la región del cuello. Se cree que los pulsos eléctricos
generados por este equipo provocan la liberación de en el
cerebro de neurotransmisores asociados con una elevación de los
estados de ánimo. También existe evidencia de que la
estimulación del nervio vago hace que aumente el flujo de
sangre en áreas del cerebro implicadas en los estados
depresivos. Según un estudio reciente llevado a cabo en la
escuela de medicina de la Universidad de Washington en San Luis
en Missouri los efectos de este tratamiento son duraderos pero
pueden tardar hasta un año en producirse. Algunos
investigadores consideran que esta terapia todavía no está
suficientementeevidenciada. No obstante la Administración
Federal de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos publicó un
resumen de la evidencia acerca de la efectividad de este
tratamiento en el que concluye que la evidencia científica
disponible indica que la estimulación del nervio vago es
efectiva en el tratamiento de episodios de depresión crónica o
recurrente que no han respondido a otros
tratamientos.
Hay que advertir que esta
terapia puede provocar varios efectos secundarios. Uno de ellos
es lo que se conoce como apnea del sueño, un desorden de la
respiración que se presenta mientras se duerme. Consiste de
breves períodos durante el sueño, usualmente acompañados de
fuertes ronquidos, en los cuales la persona deja de respirar.
Los implantes requeridos en esta terapia también pueden
provocar problemas tales como: tos, alteración de la voz y
faringitis.
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