Omega 3 y
otros ácidos grasos esenciales
Existe
evidencia de que la falta de ciertos ácidos grasos esenciales
en la dieta puede ser responsable de ciertos tipos de
depresión. Los ácidos grasos esenciales son un tipo de grasa no
saturada que se ha encontrado que cumplen importantes
funciones en el cuerpo. Se les llama esenciales porque el
cuerpo humano no los produce y deben obtenerse por medio de la
dieta.
Omega 3, depresión y trastorno bipolar
Existen dos
tipos de ácidos grasos esenciales; los Omega 3 y los Omega 6.
En un estudio publicado en 1999 y que fue auspiciado por la
universidad de Harvard se encontró que suplementos de aceite de
pescado ricos en Omega 3 ayudaron a reducir los síntomas de
pacientes de trastorno bipolar, que como ya señaláramos, es una
condición en la que los estados de ánimo eufóricos alternan con
estados depresivos. Los científicos encargados del estudio
señalan que este tipo de ácido graso ayuda a elevar los niveles
de serotonina en el cerebro. En otro estudio llevado a cabo en
la universidad de Sheffield en Inglaterra se halló que las
personas deprimidas tienen bajos niveles de Omega 3 en las
membranas celulares y escaso consumo de este tipo de ácido
graso en la dieta. Algunos estudios tienden a demostrar que los
ácidos grasos Omega 3 son tan efectivos contra la depresión
como los medicamentos recetados y que usar los dos en cojunto
es más efectivo aún.
En otro estudio publicado en
2007 varios investigadores bajo la dirección de Janice K.
Kiecolt-Glaser del departamento de psiquiatría de la
Universidad Estatal de Ohio llegaron a la conclusión de que las
dietas en que se consume una cantitad elevada de ácidos grasos
omega 6 y una cantidad baja de omega 3 promueven la depresión y
los estados inflamatorios.
La importancia de este estudio
radica en según el mismo la dieta moderna parecería ser un
factor contribuyente a las altas tasas de depresión
prevalecientes. Por lo general, la dieta generalmente consumida
en nuestra moderna sociedad no no suministra niveles adecuados
de omega 3 y por el contrario proporciona niveles sumamente
altos de Omega 6. Una de las razones de esto es el gran uso que
se hace actualmente de aceites como el de maíz, girasol y
azafrán tanto en la cocina como en diversos tipos de productos
comestibles. Estos aceites poseen niveles de Omega 6
extremadamente altos y muy poco Omega 3. Se ha demostrado que
esta falta de balance es perjudicial. Además de lo que hemos
dicho sobre su papel en la depresión, el Omega 3 posee
importantes beneficios, ya que ayuda a bajar los niveles de
colesterol, alivia la artritis reumatoide y contribuye a
fortalecer el sistema inmunológico.
Fuentes de Omega 3
Probablemente la mejor fuente
de omega 3 es el pescado, y hay estudios que señalan que en los
países donde se consume mayor cantidad de pescado, los niveles
de depresión son menores. Todos los pescados contienen
ácidos grasos omega 3, pero no todos contienen la misma
cantidad. Los que contienen mayor cantidad son
los peces de aguas frías como el salmón, las sardinas y la
macarela. Éstos contienen altos niveles de Omega
3.
Además del pescado, varios
aceites vegetales como el de soya, linaza y canola son buenas
fuentes de Omega 3. Las nueces son otra excelente fuente.
Cuando aumentamos nuestro consumo de ácidos grasos esenciales
es importante también incrementar el consumo de antioxidantes,
especialmente vitamina E ya que los ácidos grasos son muy
susceptibles a oxidarse. La vitamina E ayuda a evitar ese
proceso de oxidación que además de reducir la efectividad de
los ácidos grasos puede ser perjudicial a nuestro
organismo.
Un problema con incrementar
nuestro consumo de pescado rico en Omega 3 es el de la
contaminación con mercurio, PCB y otras sustancias nocivas. Se
ha encontrado que el salmón criado en cautividad posee niveles
de estos contaminantes mucho mayores que el que ha sido pescado
en mar abierto. Además posee niveles menores de Omega 3. Por
estas razones es preferible consumir salmón criado y pescado en
mar abierto. Por otra parte, los peces más pequeños como las
sardinas contienen niveles mucho menores de contaminantes. Por
esta razón pueden ser preferibles.
Si consume salmón criado en
cautividad puede tomar algunas medidas. No ingiera más de 8
onzas al mes de salmón criado en cautividad. Quítele la grasa
visible antes de cocerlo. Prepárelo horneado o a la parrilla de
forma que suelte la grasa. No lo fría.
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