Nutrición
y depresión
En ocasiones puede suceder que
a pesar de intentar diversos remedios de tipo psicológico no
podemos salir de la depresión. Es posible, incluso, estar a tal
grado deprimido o deprimida que resulta una tarea casi
imposible modificar nuestros pensamientos o pensar en los
demás. La teoría prevaleciente hasta hace poco indicaba que en
estos casos casi seguramente lo que tenemos es una falta de
balance químico en el cerebro que debemos corregir por medio de
medicamentos. Hoy existen nuevas teorías que indican que el
cerebro de las personas deprimidas puede estar literalmente
atrofiándose y que su capacidad para generar nuevas células
nerviosas y conexiones entre neuronas está seriamente
afectada.
La medicina natural cuenta con
numerosas alternativas que pueden ayudar en estos casos. Una de
las más importantes es la nutrición.
En otro lugar hablamos acerca
de cómo la ciencia moderna ha ido poco a poco descubriendo que
los alimentos que ingerimos tienen un gran efecto sobre nuestra
conducta y estados de ánimo. Las deficiencias nutricionales
pueden tener efectos sumamente marcados sobre el cerebro
humano, produciendo o agravando problemas tales como: la
ansiedad, la pérdida de memoria y la
depresión.
La influencia de una buena
nutrición no se limita meramente a la corrección de
deficiencias nutricionales. Existen estudios que demuestran que
algunos suplementos nutricionales pueden ayudar a mejorar
diversos problemas emocionales, aun en el caso de personas que
ya estaban consumiendo las dosis diarias recomendadas de esos
mismos nutrientes.
Una buena forma de comenzar un
apoyo nutricional para una persona deprimida es asegurándonos
de que ésta no sufre de ninguna deficiencia de vitaminas o
minerales. Esto lo podemos hacer con una buena fórmula de
multivitaminas y minerales. Es especialmente importante que
dicha fórmula provea cantidades relativamente altas de vitamina
B6, B12 y ácido fólico, ya que existe evidencia de que éstos
son los nutrientes en los que las personas deprimidas presentan
deficiencias con mayor frecuencia. Recientemente se ha
encontrado , además que las personas que tienen bajos niveles
de vitamina D tienen una mayor incidencia de depresión y
ansiedad. Los ácidos grasos Omega 3 han adquirido también gran
prominencia ya que la evidencia apunta a que pueden ayudar a
prevenir e incluso corregir varios problemas de salud entre
ellos la depresión.
Existen datos que sugieren que
el ácido fólico mejora el estado anímico de las personas
deprimidas, tanto en aquellas que están tomando medicamentos
antidepresivos como en las que no están tomando medicamentos.
El ácido fólico incrementa los niveles de una sustancia
conocida como S adenosil L metionina o SAMe, que, como veremos
más adelante, es una sustancia presente en nuestro cuerpo que
posee marcadas propiedades antidepresivas. Por otra parte,
existe un tipo de depresión asociada a niveles elevados de un
aminoácido llamado homocisteina. Este tipo de depresión
responde pobremente a los medicamentos antidepresivos. Sin
embargo, el ácido fólico reduce los niveles de homocisteína y
se ha encontrado que estos pacientes responden al tratamiento
con ácido fólico. Se cree que el acido fólico, además de ayudar
pro sí sólo en numerosos casos de depresión, puede ser una
efectiva adición al tratamiento con
antidepresivos.
Según un informe publicado en
Inglaterra en 2005, la combinación de nutrientes que más
comunmente se asocia con una buena salud mental y bienestar
consite de Ácidos grasos polinoinsaturados, especialmente los
del tipo Omega 3, minerales como el cinc, el magnesio, el
hierro (especialmente en el caso de los niños y mujeres) y
vitaminas tales como ácido fólico, vitaminas del complejo B y
vitaminas antioxidantes como la vitamina C y la vitamina E. Las
personas cuya dieta carece de uno o varios de estos nutrientes
o que consumen grandes cantidades de grasas saturadas y azúcar
tienen un riesgo mayor de desarrollar problemas de salud mental
tales como déficit de hiperactividad y atención, varios tipos
de depresión, esquizofrenia y enfermedad de
Alzheimer.
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