Factores
nutricionales en la depresión
En épocas recientes se le ha
comenzado a prestar atención a la influencia de factores
nutricionales tanto en la depresión como en otras afecciones
mentales y emocionales. Sabemos que el estado anímico, así como
la energía de que disponemos pueden verse afectados por el
nivel de glucosa en la sangre. Este nivel a su vez es
directamente afectado por lo que comemos. Por otra parte, la
producción de neurotransmisores como la serotonina y la
dopamina que tienen una estrecha relación con los estados
anímicos y la depresión puede verse afectada por los alimentos
y los nutrientes que ingerimos. Aunque hasta ahora no existe
evidencia definitiva que conecte ciertos alimentos con
determinados estados anímicos muchas personas advierten que
ciertos alimentos les afectan de forma particular. Algunos de
los alimentos que se han señalado como problematicos para
personas con tendencia a la depresión son aquellos que
contienen azúcar, alcohol, cafeina, trigo, ciertos aditivos y
grasas hidrogenadas.
Ya en la década de 1950 el Dr.
Carl Pfeiffer de la Universidad de Princeton encontró una
relación entre la deficiencia o el exceso de varios minerales
como el cobre, el zinc, el litio y el cobalto y ciertos
problemas mentales.
El Dr. William Walsh,
investigador asociado a los Laboratorios Nacionales Argonne de
los Estados Unidos, señala que muchas personas que sufren de
desórdenes de la conducta padecen de desbalances químicos
congénitos que los predisponen a estos problemas. Por ejemplo,
de acuerdo al Dr. Walsh muchas personas violentas y agresivas
sufren de un exceso de cobre y una deficiencia de zinc. Por
otra parte muchas personas fácilmente irritables y con patrones
de conducta impulsiva que los pueden llevar a la delincuencia,
sufren de bajos niveles de numerosos nutrientes y aminoácidos.
Según el Dr. Walsh muchas de estas personas padecen de niveles
muy bajos de ácido clorhídrico, uno de los componentes del
ácido gástrico en el estómago. Esto evita que estas personas
puedan absorber adecuadamente los nutrientes. Cuando esta
circunstancia se corrige muchas de estas personas cambian
dramáticamente su conducta.
Los Niños, el Desayuno y la
Depresión
En un estudio
auspiciado por el Massachusetts General
Hospital se encontró que los niños que
desayunan bien superan a los otros en una gran
variedad de aspectos académicos y
psicológicos.
Entre
otras cosas se halló que un buen desayuno
ayuda a evitar problemas de depresión,
ansiedad e
hiperactividad.
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En el caso de la depresión se
ha encontrado una relación entre ésta y deficiencias de
vitamina C, vitamina B1, vitamina B6, vitamina B12, niacina y
ácido fólico.
En el caso de la vitamina B6 se
ha comprobado que incluso deficiencias menores de ésta pueden
causar una reducción de los niveles de serotonina en el
cerebro, un neurotransmisor que, como ya hemos señalado, regula
los estados de ánimo y cuya deficiencia es causante de
depresión. Existen estudios que confirman que las personas
deprimidas generalmente tienen niveles bajos de vitamina
B6.
Otros estudios han demostrado
la existencia de bajos niveles de ácido fólico en la sangre de
personas deprimidas. También se ha encontrado una relación
entre un bajo nivel de potasio y varios síntomas de la
depresión tales como cansancio y cambios en el estado
anímico.
Estos estudios demuestran la
importancia de la nutrición tanto para la prevención como para
el tratamiento de la depresión.
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