La depresión
ayer y hoy
La
depresión desde Hipócrates hasta Freud
Aunque puede
parecer que la depresión es un mal de nuestros días, lo
cierto es que se conoce, aunque con otros nombres, desde
tiempos inmemoriales. Así, por ejemplo, los antiguos
egipcios reconocían la depresión y la trataban por medio
de lo que hoy podríamos llamar un tipo de psicoterapia
fundamentada en el poder de la sugestión. Hace 25 siglos,
el gran médico griego Hipócrates propuso una teoría según
la cual el cuerpo humano está compuesto de cuatro
“humores”o fluidos, a saber: bilis amarilla, bilis negra,
flema y sangre. Hipócrates pensaba que lo que hoy
llamamos depresión era causado por un exceso de bilis
negra por lo que la llamó “melancolía” palabra, que se
deriva precisamente de los vocablos griegos melan “negro”
y chole “bilis”. En el siglo XIX se popularizaron teorías
según las cuales la depresión es causada por una
debilidad de carácter de origen hereditario. En los
primeros años del siglo XX Sigmund Freud afirmó que la
causa principal de la depresión se encontraba en
experiencias durante la infancia, que en algunos casos
eran de falta de amor y en otros de exceso de
amor.
Teorías cognitivas
Algunas de las
teorías sobre las causas de la depresión que se
popularizaron en años recientes son aquellas basadas en
lo que se conoce como teorías cognitivas. Para los que
proponen estas teorías la depresión es resultado de un
entendimiento iracional o defectuoso que se manifiesta en
forma de pensamientos y juicios distorsionados. Estos
entendimientos defectuosos pueden originarse en las
personas que han carecido de experiencias que les
faciliten el desarrollo de destrezas para manejar su
entorno. También pueden adquirirse por medio de la
observación y el aprendizaje social. Esto sucede, por
ejemplo, cuando un niño o niña tiene unos padres
disfuncionales que no saben como manejar situaciones de
estrés o traumáticas. Según estas teorías las personas
deprimidas piensan distinto a los demás. Se ven, a si
mismas y su futuro en forma negativa y pesimista y es
este pensamiento el que las lleva a deprimirse. Tienden a
interpretar lo que les sucede en forma negativa y a
culparse a si mismas por cualquier problema o
circunstancia adversa que se les presente. Una de las más
influyentes teorías cognitivas acerca de la depresión es
la desarrollada por el psiquiatrra estadounidense Aaron
Beck. Según éste las creencias disfuncionales generan
pensamientos negativos que son la causa primordial de los
síntomas depresivos.
A pesar de que la
depresión se conoce desde hace siglos, se cree que en
nuestros días su incidencia ha aumentado. Esto se le
atribuye, al menos parcialmente, a las tensiones y el
estrés de la vida contemporánea. Según la Organización
Mundial de la Salud hay más de 120 millones de personas
deprimidas en todo el mundo. En los Estados Unidos la
depresión, según algunos estudiosos del tema, es la
principal causa de incapacidad y según otros es la
segunda, superada únicamente por la isquemia cardiaca.
Según el Instituto Nacional de Salud Mental de los
Estados Unidos,
unos 14.8 millones de personas anualmente padecen en
esa nación de depresión mayor. Esto es alrededor de 6.7 por
ciento de la población de 18 años o más. Si se añaden otros
trastornos como distimia (un tipo de depresión menos agudo) y
trastorno bipolar (que incluye estados depresivos) la cifra
llega a cerca de 21 millones.
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