Estrés y
depresión
Existe evidencia
sustancial que demuestra una estrecha relación entre el estrés
y la depresión. El estrés, cuando se prolonga durante mucho
tiempo, o cuando es de un grado extremo puede intoxicar y dañar
las células del cerebro por medio de la secreción de una
hormona llamada cortisol que el cuerpo utiliza en estados de
emergencia pero que en cantidades elevadas es sumamente dañina.
Los daños al cerebro causados por el estrés pueden causar una
serie de problemas entre los cuales se encuentra la depresión.
La vida moderna nos presenta numerosos factores y situaciones
que agravan el estrés, convirtiéndose así en una amenaza a
nuestra salud y felicidad.
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En nuestra sociedad es común
enmascarar los síntomas del estrés ingiriendo medicamentos. Sin
embargo, suprimir los síntomas visibles no quiere decir que se
ha eliminado el estrés. A pesar de la ausencia de síntomas
externos el estrés continúa haciendo su insidiosa labor
destructiva dentro del organismo. De hecho, depender de
medicamentos para aliviar el estrés puede agravar la situación
ya que, al ingerir medicamentos, lo que estamos haciendo es
eliminar las señales de alerta que el cuerpo nos provee y que
nos indican que debemos reducir la carga que estamos imponiendo
a nuestro organismo.
Características personales y
estrés
Se ha descubierto que existen
ciertas características personales que influyen sobre la manera
en que el estrés nos afecta. Los psicólogos Suzanne Kobasa y
Salvatore Maddi llevaron a cabo un estudio con 200 ejecutivos y
ejecutivas de empresas que recientemente habían estado
sometidos a altos niveles de estrés. Una buena parte de ellos
había caído víctima de enfermedades relacionadas con el estrés.
Sin embargo, otros aparentemente no habían sufrido ningún
efecto adverso. Lo que descubrieron Kobasa y Maddi fue que
aquellas personas que permanecieron saludables tenían una forma
de ver y de reaccionar a los eventos estresantes muy distinta a
la de aquéllas que se enfermaron. Las personas que
permanecieron saludables aun cuando estuvieron sometidas a
eventos estresantes se caracterizaban por una actitud relajada
ante los problemas, en particular estas
personas:
* Le dan la bienvenida a los
cambios, sean positivos o negativos. Los perciben como una
parte inevitable de la vida y como una oportunidad de
crecimiento, no como una amenaza a su
seguridad.
* No ven los reveses y los
desastres como “el fin del mundo” o como algo que no tiene
remedio.
* Tienen confianza en su
capacidad para resolver los problemas que surjan o controlar el
impacto de los mismos.
* Poseen una amplia red de
apoyo. Están profundamente involucrados con familia, compañeros
de trabajo o amistades.
* Poseen un fuerte sentido de
compromiso, dedicación y dirección en sus
vidas.
* Creen en el valor y la
importancia de la labor que llevan a cabo y se perciben a sí
mismos(as) como personas valiosas.
Piense en lo que usted opina
acerca de usted mismo. Reflexione acerca de la forma en la que
usted reacciona a los problemas y dificultades que la vida
presenta a diario. Tal vez sea hora de hacer cambios en su
forma de pensar y actuar. Cambios que le conduzcan a una vida
más plena sin los efectos dañinos del estrés y la
depresión.
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