Enfermedades que
causan depresión
Un buen
número de enfermedades pueden ser causantes de estados
depresivos. Entre éstas se encuentran: el lupus, el
hipotiroidismo, problemas cardiacos, la esclerosis múltiple, la
artritis reumatoide, diversos problemas hormonales y varios
tipos de cáncer. También, algunos problemas aparentemente no
tan graves, pero capaces de afectar la autoestima. Por ejemplo,
los adolescentes que padecen de acné son altamente vulnerables
a la depresión. Las enfermedades crónicas son particularmente
capaces de deprimirnos. La proporción de personas deprimidas es
mucho mayor entre quienes sufren de alguna enfermedad crónica
que en el resto de la población. En un estudio reciente se
encontraron los siguientes índices de depresión entre personas
con diversas enfermedades crónicas:
Desde hace algún tiempo se
conoce que las personas que sufren de problemas de salud, entre
ellos enfermedades cardiacas y artritis reumatoide en los que
hay presencia de estados inflamatorios crónicos tienen una
mayor incidencia de depresión que otras
personas.
La relación entre las
enfermedades y la depresión es generalmente una de dos vías.
Cualquier enfermedad prolongada puede causar depresión. La
depresión a su vez puede causar un empeoramiento de la
enfermedad.
Recientemente se ha descubierto
que pequeños derrames cerebrales que ocurren en algunas
personas, especialmente de 60 años o más, pueden causar daños
en las áreas del cerebro relacionadas con los estados de ánimo
y provocar depresión.
Diabetes y depresión
Numerosos estudios señalan que
las personas diabéticas son más propensas a la depresión que el
resto de la población. Un estudio dado a la luz pública en
febrero de 2006 documentó cambios en la sustancia gris del
cerebro en las personas diabéticas que pueden ser al menos
parcialmente responsables de esto. Las personas diabéticas que
también padecen de depresión tienen por lo general un control
de sus niveles de glucosa más pobre, síntomas y complicaciones
más severas, que las que no padecen de depresión. La mayor
parte de los casos de depresión en las personas diabéticas no
son identificados ni tratados. En términos generales se piensa
que el tratamiento de la depresión en los diabéticos está
asociado a una mejora en el manejo y control de la diabetes y
que por el contrario la depresión no tratada está asociada a un
aumento en los daños causados por la diabetes. Sin embargo,
recientemente han surgido dos estudios conflictivos sobre el
tratamiento de la depresión en las personas diabéticas. En el
primero, publicado en los Annals of Family Medicine de
enero-febrero de 2006 se encontró que un mejor tratamiento de
la diabetes no se traduce en que estos pacientes pongan más
cuidado en el tratamiento de su enfermedad. Sin embargo, los
autores de este estudio sugieren que un tratamiento más
integrado con el tratamiento de la diabetes y que incluya guías
específicas puede ser de ayuda. En el otro estudio, llevado a
cabo por un grupo de la Universidad de Washington en Seattle se
encontró que el tratamiento de la depresión en personas
diabéticas de edad avanzada hace que se reduzcan los costos
médicos de estos ya que mejorar el estado depresivo le permite
a los pacientes manejar su régimen de tratamiento, incluyendo
la dieta, el ejercicio y su régimen de
medicamentos.
Por otra parte,
existen estudios que indican que la depresión pone en marcha
una serie de cambios fisiológicos que aumentan los riesgos de
llegar a padecer de diabetes. Se ha estimado que los diabéticos
tienen una tasa de depresión de alrededor del doble que el
resto de la población.
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