Depresión-abc Para entender, prevenir y combatir la depresión
 

 El Ejercicio y la depresión

¿Es usted es de los que piensa que el ejercicio sirve solamente para mejorar nuestra fuerza y resistencia física, o la capacidad de nuestros pulmones y de nuestro corazón? Numerosos estudios demuestran que el ejercicio hace mucho más. La actividad física vigorosa tiene efectos notables sobre nuestros estados de ánimo e incluso sobre nuestra estima propia. En uno de varios estudios que confirman esto, se comparó el nivel de endorfinas y cortisol en la sangre de diez hombres sedentarios y de diez personas que se ejercitaban regularmente. Las endorfinas son sustancias que produce nuestro cerebro para ayudar a combatir el dolor y elevar nuestro estado anímico. El cortisol por su parte es una sustancia que se produce en periodos de estrés y que si permanece mucho tiempo circulando en el organismo puede causar grandes daños. El resultado del estudio fue que se encontró que los hombres sedentarios tuvieron un mayor nivel de cortisol y un menor nivel de endorfinas que los que se ejercitaban. Más significativo aún, cuando se les examinó para determinar síntomas de depresión y estrés, se encontró que los sedentarios sufrían de un nivel mayor de ambas condiciones.

En otro estudio llevado a cabo en la Universidad de Missouri, se evaluaron los cambios en el estado de ánimo de 82 personas adultas que hasta entonces habían llevado una vida sedentaria. Luego de someterse a un programa de ejercicios tres veces a la semana se encontró que presentaron niveles mucho más bajos de ansiedad y depresión que antes de comenzar el programa de ejercicios.

Efectos del ejercicio en el cerebro

 Hombre corriendo. El ejercicio regular tiene efectos antidepresivos.

Se ha encontrado que el ejercicio también ayuda a incrementar las ondas alfa en el cerebro, lo cual tiene un efecto calmante. Por otra parte se ha encontrado que el ejercicio regular tiene un efecto positivo sobre la autoestima y provoca una sensación de bienestar. Estudios recientes demuestran que el ejercicio físico puede estimular la creación de nuevas neuronas. Uno de estos estudio fue publicado a comienzos de 2007 y fue llevado a cabo por investigadores del Instituto Salk para Estudios Biológicos, en California dirigidos por el neurobiólogo Fred H. Gage. En este estudio llevado a cabo con ratas se encontró que las ratas adultas que se ejercitaban corriendo de forma regular desarrollaban el doble de nuevas neuronas en el hipocampo que las que permanecían enjauladas sin ejercitarse. Si tenemos en cuenta que hoy sabemos que los seres humanos continúan desarrollando nuevas neuronas aún a edades avanzadas y que la depresión hace que este proceso se haga más lento o se detenga, podemos entender el valor de estos hallazgos para el tratamiento y prevención de la depresión, así como para revertir los daños causados por la misma. No se sabe a ciencia cierta las razones para estos resultados pero se especula que el ejercicio puede hacer que el oxígeno y los nutrientes fluyan mejor al cerebro o que el ejercicio hace que se liberen en el cerebro una serie de sustancias llamadas factores de crecimiento que estimulan el desarrollo y crecimiento de las neuronas.

La mayor parte de los estudios se han concentrado en los efectos del ejercicio aeróbico y se ha demostrado su efectividad. Trotar durante treinta minutos tres veces a la semana ejerce unos efectos antidepresivos tan poderosos como la psicoterapia o cualquier medicamento. Sin embargo existe evidencia de que otros tipos de ejercicio no aeróbicos, tales como el levantamiento de pesas también pueden ayudar. Incluso, ejercicios livianos como caminar o la jardinería, pueden tener efectos benéficos. Es posible obtener beneficios inmediatos del ejercicio. Es decir, quince o veinte minutos de ejercicio pueden provocar un rápido incremento en las sensaciones de bienestar. Sin embargo, los beneficios mayores se obtienen cuando el ejercicio se hace de forma consistente y regular.

Algunas personas prefieren ejercitarse solas, mientras que otras prefieren hacerlo acompañadas. Ambas formas de ejercicio proveen beneficios. Trotar, caminar, nadar o correr bicicleta solos puede permitirnos disipar los sentimientos negativos y la agresividad. Los ejercicios en grupo pueden ayudar a algunas personas a salir de su ostracismo y disfrutar la compañía de otras personas. Lo importante es que el ejercicio no sea una carga sino que se integre a nuestro modo de vida y que sea algo que disfrutemos y nos resulte divertido. El ejercicio, en cualquier forma, nos ayuda a mantenernos alerta y a sentirnos más creativos lo cual ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo.

 

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