Depresión y
Contacto Social
Compartir
con otras personas y sentir que pertenecemos a un grupo social
o familiar es una necesidad que tiene raíces muy hondas en el
ser humano. Las personas con bajo sentido de pertenencia a un
grupo o sin amistades a las que se sientan ligados
profundamente son fácilmente víctimas de depresión. Lo
importante aquí es el sentido de pertenencia y la profundidad
de las relaciones. Una persona puede tener muchas relaciones y
llevar una vida social activa y sin embargo sentirse sola. Lo
verdaderamente importante no es la cantidad de amistades o
relaciones sociales sino la calidad de las mismas. Una parte
importante del apoyo social es que se obtenga de las personas
correctas. Hay personas y grupos que fácilmente pueden agravar
la situación para una persona deprimida. Por lo general el
apoyo y la compañía de la familia y las amistades cercanas es
preferible al apoyo de personas que nos son extrañas. Una
relación íntima como por ejemplo en el matrimonio puede ser de
gran ayuda en condiciones estresantes que pueden conducir a la
depresión. Sin embargo, si la relación de pareja no es la mejor
en lugar de ser de ayuda puede convertirse en una fuente
adicional de estrés.
Un problema que enfrentan las
personas cuando están deprimidas es que desarrollan conductas
que hacen que otras personas eviten su compañía. En un estudio
llevado a cabo con niñas adolescentes por un grupo de
investigadores de la Universidad de Texas en Austin se encontró
que la depresión resultaba en una pérdida de apoyo por parte de
sus pares. En algunos casos esto puede convertirse en un
círculo vicioso, es decir, el la depresión promueve el rechazo
social y el rechazo social a su vez promueve la depresión. Se
ha recomendado por algunos investigadores que en los programas
de tratamiento de la depresión se incorpore el aprendizaje de
destrezas sociales como una forma de evitar o reducir la
pérdida de apoyo y contacto social.
Una de las principales formas
en que el contacto social ayuda a reducir el estrés el cual es
un importante factor en el desarrollo de la depresión es
proveyendo la oportunidad de dar apoyo social a las personas
que lo necesitan. Es decir, no solamente se trata de recibir en
nuestras relaciones sociales sino de dar.
¿Puede “Contagiarse” la
Depresión?
La depresión no puede
contagiarse en la misma forma que un catarro por medio de la
transmisión de un virus. Sin embargo algunos investigadores han
observado que las personas que están mucho tiempo al lado de
personas deprimidas tienen una tendencia a deprimirse también.
Ronald Podell en su obra Contagious Emotions: Staying Well When
Your Loved One Is Depressed, señala que cuando uno de los
cónyuges en un matrimonio padece de depresión crónica el otro
muy probablemente también se deprimirá. Algunos investigadores
han concluido que hay personas que son muy buenas transmisoras
de emociones mientras que otras son excelentes captando las
emociones ajenas. Las personas que son buenas transmitiendo
emociones tienden a controlar el estado de ánimo del grupo en
que se encuentran. Las que son buenas captando emociones
tienden a verse sumamente afectadas por las emociones de las
personas que las rodean. Cuando una de estas personas se
encuentra en la cercanía de otra que es buena transmitiendo
emociones y que en su modo de hablar o actuar presenta síntomas
de depresión, muy probablemente comenzará también a sentirse
deprimida.
En una investigación publicada
en la edición de invierno de 2002 de la revista PSI Chi Journal
se encontró que un grupo de 87 participantes clasificaron el
entusiasmo, la alegría, la tristeza y la ira como las emociones
más contaqiosas y a las amistades cercanas, las parejas de
citas y a los padres o madres como las personas que con mayor
probabilidad transmitan una emoción.
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