Las causas de la
depresión
A través
de los años se han propuesto numerosas explicaciones acerca
acerca del origen y las causas de la depresión. Algunas de
estas explicaciones son de tipo biológico o genético, otras
tienen que ver con eventos de la infancia o del desarrollo,
mientras que otras se enfocan en factores ambientales. En el
siglo XIX el pensamiento prevaleciente era que la depresión se
debía a una debilidad de carácter heredada. A comienzos del
siglo XX Sigmund Freud postuló que la depresión estaba ligada a
experiencias durante los primeros años de vida. Según Freud,
durante la infancia algunos niños y niñas reciben demasiado
amor de sus padres, mientras que otros reciben muy poco. Los
que reciben muy poco amor desarrollan sentimientos de poca
valía y de baja estima propia. Los que, por el contrario,
recibieron amor en exceso desean seguir recibiendo ese amor
durante toda la vida, y cuando no lo reciben sufren una
dolorosa perdida. Según Freud, ambos grupos intentan compensar
volviéndose dependientes de otras personas, ya sea
tratando de incrementar su
estima propia, o para buscar amor. Durante la
adultez estas personas pueden
ser víctimas de la depresión
cuando sufren alguna situación que les haga rememorar sus
experiencias de la niñez.
En décadas recientes se han
propuesto explicaciones basadas en teorías psicológicas de
tipo cognitivo según las cuales la depresión tiene su origen en
entendimientos y pensamientos de tipo irracional o
defectuoso.
Nuevas explicaciones
Actualmente la mayoría de los
investigadores cree, más bien, que la
depresión es una condición compleja que obedece a diversos
factores que se combinan entre si. De estos, algunos son de
tipo ambiental mientras que otros son de origen biológico o
incluso genéticos. También se piensa que las causas de
la depresión no necesariamente son las mismas en todas las
personas ni obedece a los mismos factores en todos
los casos. Como explicamos en otro lugar, existen
modelos psicológicos que intentan explicar cómo es que una
persona puede desarrollar una predisposición a caer en estados
depresivos. No obstante, no es posible hacer una separación
estricta entre los factores psicológicos y los biológicos ya
que, como nos señala Charles B. Nemeroff, director del
Departamento de Psiquiatría y Ciencias de la Conducta de la
Universidad de Emory, que la mente no existe sin el cerebro.
Por esta razón, toda alteración de la química o de la
estructura del cerebro se refleja en nuestras emociones,
pensamientos o conducta. En años recientes se han descubierto
una serie de alteraciones en la química cerebral de los
pacientes depresivos. Estas alteraciones tienen que ver con el
balance de las sustancias conocidas como neurotransmisores que
sirven como transmisoras de señales entre las neuronas. La
explicación de las causas de la depresión fundamentada en la
química cerebral se convirtió en la de mayor aceptación en
círculos científicos y médicos. Sin embargo, en años recientes
se ha postulado que esta es una explicación incorrecta o cuando
menos incompleta. A esta reevaluación de las causas de la
depresión han contribuido algunos estudios recientes en los que
se han encontrado ciertas diferencias entre el cerebro de
algunas personas deprimidas y el cerebro de personas que nunca
han sufrido de depresión.
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