Aromaterapia y
depresión
La aromaterapia es, sin
duda, una de las más simpáticas de todas las terapias
alternativas. Se ha convertido, además, en una
de las más buscadas por el público. Esto a pesar de que su
utilidad es vista con escepticismo por la medicina
convencional. En cuanto al tratamiento de la depresión, se
afirma que la aromaterapia tiene la capacidad de ayudar
a levantar el estado anímico. También se señala que puede
ser útil para combatir el estrés que muchas veces precede
y acompaña a la depresión.
¿Qué es la aromaterapia?
La aromaterapia está
fundamentada en la idea de que las moléculas aromáticas
presentes en los aceites esenciales extraídos de las plantas se
absorben a través de la nariz, la piel o los pulmones;
desatando ciertas respuestas fisiológicas o induciendo diversos
estados de ánimo.
Estos aceites esenciales
(llamados así porque algunos proponentes de la aromaterapia
creen que son la “esencia” de la planta) se obtienen por lo
general por medio de un proceso de destilación al vapor o de
prensado en frío. Los aceites esenciales pueden obtenerse de
las hojas, raíces, flores o ramas de las
plantas.
La aromaterapia, tal como se
practica en la actualidad, tuvo sus comienzos en la década de
1910 con un químico francés llamado Rene Maurice Gattefossé. Un
día, en su laboratorio, Gattefossé sufrió una quemadura en el
brazo. Como lo más cerca que tenía era un envase con aceite de
lavanda procedió a sumergir el brazo allí. Inmediatamente
sintió alivio del dolor. Posteriormente notó que su herida sanó
de forma sorprendentemente rápida y sin dejar una cicatriz.
Esto le inspiró al estudio de los aceites esenciales. En 1928
Gattefossé publicó un libro titulado “Aromaterapia” acuñando
así el término.
Los aceites esenciales de las
plantas han sido empleados para una gran variedad de
condiciones físicas y emocionales entre las cuales se
encuentran: las infecciones, la hipertensión, las arritmias
cardiacas, el insomnio y la depresión.
La aromaterapia y la
depresión
Existen varios estudios que
tienden a demostrar los efectos de los aromas sobre los estados
anímicos y sobre la conducta. En la universidad japonesa de MIE
se expuso a doce pacientes hospitalizados por depresión a un
fuerte aroma de frutas cítricas. Tras once semanas de este
tratamiento sus necesidades de medicamentos antidepresivos
disminuyeron significativamente e incluso, varios de ellos
pudieron suspender por completo los
medicamentos.
Existen varios aceites
esenciales a los cuales se les atribuyen propiedades
antidepresivas o la capacidad de elevar nuestro estado de
ánimo. Uno de éstos es la lavanda. Su suave aroma floral se
estima que no sólo posee cualidades antidepresivas sino que
puede ayudarnos a relajarnos, a balancear la mente con el
cuerpo, a inspirarnos una sensación de tranquilidad y sosiego,
y a dormir mejor. Si desea combatir el estrés y promover un
estado de relajación puede echar cinco o seis gotas de aceite
de lavanda en la bañera. También puede untarse en la piel o
pueden echarse varias gotas en un vaporizador y aspirar el
aroma. Si no tiene un vaporizador puede echar tres o cuatro
gotas en una vasija con agua hirviendo En esta última forma
también puede ser empleado para combatir la tos y los
resfriados. Otra forma de utilizar tanto la lavanda como otros
aceites esenciales es echando dos o tres gotas en su
almohada.
Para la depresión, la lavanda
puede combinarse con otros aceites esenciales como los de
romero, skullcap (escutelaria) y kola.
Otros aromas que pueden ayudar
a combatir la depresión son los de albahaca, jasmín, y
rosa.
|