Los Antidepresivos
Los medicamentos antidepresivos usados hoy
día se dividen en varios tipos: los tricíclicos, los
inhibidores de la monoaminooxidasa, los inhibidores de la
recaptación de serotonina y los inhibidores de la recaptación
de serotonina y noradrenalina (conocida como norepinefrina
en los Estados Unidos).
Antidepresivos tricíclicos
Los tricíclicos se utilizan
desde la década de 1950. Entre éstos se encuentran: la
amitriptilina (Elavil, Endep), la imipramina (Tofranil), la
nortriptilina (Pamelor y Aventyl) , la doxepina (Sinequan)
y la desipramina (Norpramin). Los tricíclicos actúan sobre
tres neurotransmisores cerebrales, a saber: serotonina,
norepinefrina, y dopamina, haciendo que una mayor cantidad de
éstos esté disponible para las células nerviosas. Su efecto es
mayor sobre la serotonina y la norepinefrina que sobre la
dopamina. Algunos de estos medicamentos vienen en formas
inyectables o en forma de soluciones orales para ingerirse
mezclados con agua o jugo. Los tricíclicos
se consideran tan efectivos como
cualquiera de los medicamentos más recientes pero poseen
una lista de efectos secundarios mayor que la de
estos. Estos efectos no deseados los hacen intolerables
para muchas personas. Algunos
de estos son: mareos, visión borrosa, boca
reseca, estreñimiento, retención urinaria, dificultades en
el funcionamiento sexual, irregularidades cardiacas,
bajones súbitos de la presión arterial, aumento en la sensibilidad
a la luz solar, aumento de peso, nausea y
debilidad.
Inhibidores de la monoaminooxidasa
Los inhibidores de la
monoaminooxidasa (IMAO) fueron los primeros
antidepresivos. Son de acción más rápida que la de los
tricíclicos pero tienen efectos secundarios más severos. Los
más conocidos de estos medicamentos son: isocarbosacida
(Marplan), fenelzina (Nardil) y tranilcipromina (Parnate). Al
parecer estos medicamentos actúan entorpeciendo la acción de la
monoaminooxidasa, una enzima que ayuda a descomponer la
norepinefrina, la serotonina y la dopamina. Una dificultad con
este tipo de antidepresivo es que requieren cambios en la
dieta, ya que pueden provocar una hipertensión severa capaz
de desembocar en una apoplejía o derrame cerebral.
Este riesgo se presenta cuando se ingiere un aminoácido
llamado tiramina que se encuentra en el vino, la
cerveza, (incluyendo al vino y las cervezas sin
alcohol) las pasas, los quesos, el café, las habichuelas, los
guineos, los aguacates, el hígado, el chocolate, y otros
alimentos. Por lo general, los inhibidores de la
monoaminooxidasa sólo se utilizan cuando los otros tipos de
antidepresivos no funcionan. En 2006 se aprobó en los
Estados Unidos el uso de un medicamento llamado
selegilina bajo el nombre comercial de Ensam. Este es un
inhibidor de la monoaminooxidasa que se utiliza en forma de un
parcho y se absorbe a través de la piel sin intervención del
sistema digestivo. En dosis bajas la selegilina no requiere un
cambio de dieta.
Inhibidores de la recaptación de serotonina
Estos medicamentos comenzaron a
utilizarse en la década de 1980. El primero en llegar al
mercado fue un compuesto llamado zimelidina mercadeado en bajo
los nombres de Normud y Zelmid. Sin embargo, este medicamento
fue posteriormente retirado del mercado debido a la gravedad de
sus efectos secundarios. En esa misma década surgieron la
indalpina, la fluvoxamina (Luvox) y la fluoxetina (Prozac) el
cual fue durante el más conocido y recetado medicamento contra
la depresión. Posteriormente surgieron la paroxetina (Paxil),
la sertralina (Zoloft), citalopram (Celexa) y escitalopram
(Lexapro, Cipralex).
La serotonina es uno de los
principales neurotransmisores del cerebro y estos medicamentos
tienen el efecto de aumentar su disponibilidad. En septiembre
de 2003 se informó acerca de estudios llevados a cabo en la
Universidad de Columbia que parecen indicar que estos
medicamentos tienen además, la capacidad de estimular el
crecimiento de nuevas células nerviosas en el hipocampo, una
región del cerebro que toma parte en la consolidación de la
memoria y en la regulación de los estados de ánimo. La
efectividad de estos medicamentos no es mayor que la de los
tricíclicos pero son mejor tolerados por muchos pacientes. Sin
embargo, poseen algunos efectos secundarios entre los que se
encuentran: insomnio, náusea, dolores de cabeza, diarrea,
nerviosismo y disfunción sexual. Los problemas sexuales,
especialmente en el caso de los hombres, se producen en una
proporción muy alta. En algunos casos disminuyen el deseo
sexual, en otros dificultan la erección y en otros dificultan o
incluso hacen imposible llegar al orgasmo o a la eyaculación.
Aunque cuando una persona está en medio de una depresión mayor
lo más probable es que no tenga mucho interés en el sexo, tan
pronto comienza a salir de este estado seguramente querrá
reiniciar su actividad sexual. Si en ese momento el medicamento
le dificulta esto, es muy probable que la persona decida
abandonar ese medicamento aún en contra de la recomendación de
su médico.
Medicamentos antidepresivos de más
reciente creación
Otros medicamentos fueron
desarrollados más recientemente, entre estos podemos mencionar:
la venlafaxina (Effexor), la nefazodona (Serzone), la
mirtazapina (Remeron) la duloxetina (Cymbalta) y recientemente
la desvenlafaxina (Pristiq). Éstos funcionan de un modo
distinto a los otros y sus efectos secundarios también
difieren. Por esta razón son muchas veces empleados con
personas que no toleran otros tipos de antidepresivos. En el
caso de Serzone, se presentó como una de sus principales
ventajas el que, contrario a los medicamentos como Prozac o
Paxil, no afectaba o afectaba muy poco la función sexual. Sin
embargo, posteriormente comenzaron a surgir informes de serios
daños al hígado causados por este
medicamento.
Effexor, al igual que Cymbalta,
pertenece a una clase de antidepresivos conocidos como
inhibidores de la recaptación de la serotonina y norepinefrina.
Éstos tienen la particularidad de que además de aumentar la
disponibilidad de serotonina también aumentan la disponibilidad
de otro neurotransmisor llamado norepinefrina (también conocido
como noradrenalina). El Effexor tiene la particularidad de que
en dosis bajas aumenta la disponibilidad de serotonina tal como
el Prozac o el Paxil mientras que cuando se incrementa la dosis
también aumenta la disponibilidad de la norepinefrina. Effexor
es actualmente el antidepresivo de mayor venta en el mercado.
Hay estudios que parecen demostrar que su efectividad es mayor
que la del Prozac y otros inhibidores de la recaptación de
serotonina. Una desventaja que se ha mencionado es que si se
reduce la dosis o se suspende el tratamiento de forma abrupta
un número considerable de pacientes puede sufrir efectos que
pueden ser severos tales como: irritabilidad, náuseas, dolor de
cabeza, cansancio y lo que muchos describen como una especie de
choques eléctricos en el cerebro. Por esta razón es sumamente
importante cuando se vaya a reducir la dosis o a descontinuar
este medicamento hacerlo de forma gradual. Se ha encontrado que
combinarlo con Prozac en las últimas etapas del proceso de
descontinuar el Effexor puede ser de gran ayuda para evitar
estos síntomas.
En la actualidad se trabaja en
otros tipos de antidepresivos. Uno de los que está en proceso
de desarrollo es un tipo de sustancia que tendría el efecto de
disminuir la producción de hormonas relacionadas con el estrés.
Puesto que como ya hemos visto existe una relación estrecha
entre la acción prolongada de estas hormonas y la depresión se
cree que este tipo de sustancia puede ofrecer una vía más
directa para tratar la depresión que los antidepresivos
convencionales.
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